Por Luis Centeno Caballero, Secretario general adjunto de EC
Cuando en 1985 se aprobó la LODE y se estableció el régimen de conciertos para los centros educativos privados que solicitasen su incorporación en la prestación gratuita de la enseñanza obligatoria (además de mantener el esquema de la antiguas Secciones Filiales de Bachillerato), el debate más importante se centró en si los colegios con ideario o carácter propio determinado, por ejemplo, católico, podrían mantener unos niveles mínimos de autonomía organizativa y pedagógica, frente a la acción estatalizadora de los poderes públicos. Seguir leyendo